Se Va Ud a Casar?

Discutiendo con tu pareja

Diez pasos para tomar en cuenta en una discusión

La mayoría de los altercados graves en la pareja comienzan por un leve desacuerdo.  Uno de los dos pierde los estribos en la discusión y eso hace que el otro se exalte y alze su voz.   De gritos alguna vez el enojo escala a puñetazos en la mesa o a quebrar algún objeto.  En el peor de los casos alcanza proporciones mayores y alguno de los dos se va a la agresión física y ahí es donde la situación se pone mas grave.

He aquí algunos pasos a seguir para no perder el control en una discusión con la pareja, con los hijos, con un amigo o con cualquier otra persona.

1.  Controla  tus emociones

No te importe cuan enojado pueda estar la persona que está discutiendo contigo.  Lo importante es no perder tu control sobre tus emociones para no cometer acciones o decir alguna palabra de la que después te tengas que arrepentir

2.  Los tres puntos de vista de una discusión

Hay que tener presente que cada discusión refleja tres puntos de vista:  el nuestro, el de la otra persona y el de un tercero.  Si tratas de ver las cosas desde el punto de vista de otros, nunca llegas a alcanzar el punto de frustración maximo.   Debes darle un poco de crédito a la persona con la que discutes para entender mejor su razón del porque no está de acuerdo contigo.

3.  Nunca discutas cuando estás alterado

Cálmate antes de hablar.  Hay que tomar en cuenta que nuestra relación con la pareja, con los hijos o con el amigo es mucho más importante para ti que una discusión acalorada.  Si tu te exaltas te será mas dificil convencer al que discute contigo de que tu tienes la razón.

4.  Nunca le faltes el respeto a la persona con la que discutes

Tienes que hacerte el cargo que tu pareja, tu hijo o amigo es un pariente muy rico que te va a heredar una fortuna.  Si lo ves desde ese punto de vista nunca le faltarías el respeto a esa persona por temor a que se enoje contigo.  Piensa que la relación con tu familiar o amigo vale mucho más que una herencia millonaria.  La relación de familia o de amistad no tiene precio.   Tiene un valor sentimental invaluable.  Brinda tu respeto a esa persona aunque tu creas que no tiene la razón en lo que está discutiendo contigo.

5.  Mantente positivo cuando discutes sobre algo

Aún las discusiones más acaloradas y desagradables tiene un lado positivo.    Esos son los momentos que aunque se perciban difíciles pueden convertirse en lecciones para ti y para otros.   Los problemas que se discuten, son las oportunidades que tenemos nosotros y los que alegan su punto de vista de encontrar nuevas soluciones y llegar a acuerdos que jamás hubieramos llegado si no hubiéramos escuchado diferentes opiniones.

6.  Pregunta, escucha y dá tu opinión

Tienes que hacerte el hábito de hacer preguntas a la persona que discute contigo.  Estas preguntas deben ser hechas con calma y debes tener la habilidad de escuchar la respuesta sin interrumpir.   No debes preguntar para contradecir al que te está expresando su opinion.  Las preguntas son importantes para que tu tengas una mayor información de los hechos que están en discusión.  De esa manera entre las dos personas que discuten pueden lograr una solución favorable para ambos lados.

7.  Nunca pronuncies palabras hirientes

Nunca digas ni hagas nada que hiera a tu pareja, hijo o amigo.  Acuérdate que las palabras que pronuncies en una discusión podrías tener que tragartelas después.  Tus palabras son cuchillos que lanzas y que clavas en la mente y las emociones de la otra persona que discute contigo.  Esas palabras generalmente quedan  grabadas en las mentes de las personas y eso hace que retengan memorias negativas con respecto a nosotros.

8.  No te desahogues, haz tu punto

Tienes que expresar tu punto de vista.   La discusión nunca se debe centrar en hacer críticas destructivas.   Medita en tus palabras y haz conciencia que no estás ahí para escupir tu amargura sinó para hacer valer tu opinión sobre el tópico que está en discusión.  Siempre mantén en mente que tu propósito no es desahogarte ni hacerle daño al que contiende contigo sinó establecer tu punto de vista.

9.  Concientiza que tu puedes estar equivocado

Tienes que hacer conciencia en que tu puedes ser el que está equivocado y no la persona con la que estás discutiendo.  Tienes que ser tolerante con el que estás discutiendo y  entender que todos cometemos errores.   Tienes que estar conciente que tu también tienes defectos y que tu personalidad no es perfecta.  Debes ser comprensivo y reconocer tus faltas y considerar la posibilidad de que puedes estar equivocado.

10.  Acepta tus faltas frente a tu contendente

Debes aprender a aceptar responsabilidad y no olvides que una discusión bien manejada trae resultados positivos a ambas partes.  Fortalece la relación con quien estás discutiendo y te ayuda a ti a aprender de tus errores.   Ten en mente que la discusión no debe basarse en errores del pasado ni en tratar de enfocarla en puntos que no vienen al caso en ese momento.   Discutir algo es expresar una opinión, aceptar el punto de vista del otro y tratar de llegar a un acuerdo por medio del cual ambos se beneficien.

Conclusión

Si sigues estos diez pasos cuando discutes con tu ser querido, no quedarán resentimientos ni sinsabores que desemboquen en la ruptura de la relación.   Si al final de la discusión tu reconoces que no tenías la razón, dícelo a tu contendente con humildad y acepta tus errores.   Recuerda que el refrán dice:  “se matan más moscas a miel que a palo”.

Lea sobre el aspecto psicologico de las dietas
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El aspecto psicológico de las dietas

El aspecto psicológico y el cuerpo humano están altamente ligados. El estado emocional de la persona influye en gran manera en la salud física. Es por esto que hacer una dieta afecta altamente el aspecto psicológico. El abandonarla puede conducir a un estado depresivo que guiará a la persona a comer más y a aumentar un mayor sobrepeso del que se tenía originalmente antes de empezar la dieta.

El éxito de adelgazar no está en una dieta que se empieza el lunes y el jueves se deshecha por carecer de fuerza de voluntad. Las dietas no son buenas pues afectan emocionalmente al individuo y algunas veces lo hacen caer en largos períodos depresivos por no haber logrado el objetivo.

Un cambio de mentalidad y no una dieta

El cambio de mentalidad con respecto a las rutinas alimenticias es lo que cuenta. Es similar al ejemplo de tratar de abandonar un vicio sin asistir a grupos de apoyo o a terapias profesionales que ayuden en el aspecto emocional. Es muy difícil para un adicto dejar de tomar o de hacer drogas si trata de hacerlo usando su fuerza de voluntad. Algunos lo consiguen pero en su mayoría fracasan o reinciden. El comer en exceso es un comportamiento compulsivo y es considerado una adicción.

En la mayoría de los casos cuando una persona desea perder o ganar peso para sentirse mejor, lo primero que busca es una dieta que lo ayude a verse mejor físicamente. Si se desea perder o ganar peso lo ideal no es seguir una dieta temporal pues si se sigue una dieta la persona está dejándose afectar por el “síndrome del yo-yo”. Subir y bajar de peso cuando se abandona la dieta a la que el organismo ha sido sometido. Lo único que se consigue es confundir el sistema nervioso y el metabolismo.

El ejercicio físico, ideal para perder peso

Cambiando los hábitos alimenticios y físicos es lo ideal. Por ejemplo, si tu eres de las personas que no te gusta hacer ejercicio, las dietas no te ayudarán para bajar peso y mantenerlo. La actividad física influye altamente en el aspecto psicológico. El ejercicio que se hace cuando se desea bajar peso por ejemplo, es indispensable para aumentar las cantidades de endorfinas en el cerebro. Otro beneficio que se obtiene con el ejercicio físico es una mejora en el estado de humor y una mayor energía, lo cual influye también en motivarse a hacer otras actividades y olvidarse un poco de la comida.

La ansiedad y el estrés producido por las dietas

La ansiedad y el estrés no ayudan para nada a perder o ganar peso aunque se mantenga una dieta extricta. Los medicamentos para suprimir el hambre tampoco dan buenos resultados. La ansiedad produce antojos por alimentos altos en azúcar y no ayudan a la persona a mantener una estabilidad emocional y por consiguiente puede sufrir de ataques de desesperación por algunos alimentos que están excluídos de la dieta.

El estrés emocional es algo que también influye altamente en el individuo para abandonar los deseos de mantenerse en una dieta rígida, baja en azúcares y en grasas. Generalmente lo que mas ayuda en vez de seguir un régimen de dieta extremo es comer porciones pequeñas altas en proteína y bajas en carbohidratos.

Si realmente se desea perder peso y mantener una figura ideal, la persona debe acostumbrarse a comer de por vida de acuerdo a los siguientes porcentajes: un cincuenta por ciento frutas y vegetales, un veinticinco por ciento carnes blancas, pollo, pavo o pescado y un veinticinco por ciento carbohidratos, papas, pasta u arroz.

El ejercicio físico debe practicarse consistentemente de acuerdo a la edad del individuo y a su estado física. Para las personas mayores de cincuenta años se recomienda la natación por una hora por lo menos tres veces a la semana. La natación ayuda a mejorar la artritis y no maltrata las coyonturas de las rodillas, hombro o cuello. La bicicleta estacionaria es también recomendada para romper en sudor. Cuando la persona rompe en sudor es cuando empieza a quemar grasa. No es recomendable el correr en el pavimento por el impacto que este ejercicio produce en nuestro organismo.

No es lo mismo un régimen de alimentación que una dieta

Seguir un buen régimen de alimentación no es lo mismo que seguir una dieta. Es una nueva forma de vivir. Un nuevo estilo de alimentarse. Este régimen es un cambio permanente que hacemos en nuestras vidas. Así que si deseamos cambiar nuestro aspecto físico de una manera permanente, debemos decidirnos a cambiar nuestros hábitos alimenticios y no seguir una dieta temporal.

Las dietas solo ayudan por poco tiempo, una vez se abandonan, la persona vuelve a ganar el peso que perdió y el estado depresivo de haber aumentado nuevamente el peso que con tanto sacrificio perdió puede resultar mas perjudicial que si nunca hubiera hecho la dieta que le ayudó a bajar el peso que volvió a ganar.

Click aqui y lea sobre la fobia social…

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