Archive for the ‘Tipos de terapias’ Category
Etapas del luto, dos y tres
Desorganización
La desorganización es la segunda etapa por la que atraviesa el doliente. En esta etapa los mayores síntomas son la distorsión de sus pensamientos y la falta de claridad mental. Es una especie de lejanía de la realidad. La persona doliente reacciona inapropiadamente a las situaciones de su vida. Sus emociones son muy bajas y pierden un poco de contacto con el mundo real. El individuo que sufre se encierra en el mundo de su dolor y expresa sus emociones a través del llanto o de una charla excesiva sobre su ser querido. Es en esta etapa que el doliente no está en condiciones de hacer decisiones importantes y por lo tanto las personas que lo están ayudando deben hacerle sugerencia que no haga ninguna decision en ese momento. La mejor ayuda que el doliente puede recibir en esta etapa es la demostración de afectos y aceptación de su estado emocional. En esta etapa al igual que en la primera el apoyo moral de los amigos y familiares es muy importante pues si éstos se alejan el dolor de la persona que está pasando por el luto aumentará. El doliente se siente muy solo en esta etapa y si los seres queridos se alejan se sentirá aún mas solo.
Enojo
La tercera etapa se caracteriza por la transformación de los sentimientos de tristeza en sentimientos de enojo por lo ocurrido. El doliente puede llegar hasta maldecirse a si mismo y maldecir a Dios, al desaparecido o a algún otro miembro de su familia. Esta reacción de enojo y furia surge a raíz de sus heridas emocionales y la frustración que experimentan al no poder reviver la persona que se fue. El dolientes se siente incapas de manejar sus emociones debidamente y explota con los que tiene más cerca. La persona se vuelve agresiva y no puede controlarse al contradecir a los que le rodean. Experimentan sentimientos de culpa. Esta etapa es importante pues si el doliente no puede expresar su enojo de esta manera, este enojo se convertiría e ira reprimida y podría manifestarse por medio de males fisiológicos tales como dolores de cabeza, vómitos, mareos, insomnio u otro tipo de síntomas de este tipo. No todas las personas expresan su enojo o rabia de la misma manera. Unas personas, las mas introvertidas lo hacen por medio de la depresión y el aislamiento. Lo que deben hacer las personas que quieren ayudar al doliente en esta etapa es permitirle expresar verbalmente sus emociones sin criticarlos. Dejarlos desahogarse hablando de su ser querido que han perdido. Los allegados al doliente no deben tomar en cuenta las veces que escuchen el mismo relato una y otra vez pues esta es una manera que tienen los que sufren de expresar su dolor, contando las mismas historias varias veces. En esta etapa se pierden muchos amigos y familiares por la forma agresiva en que se comportan los dolientes. Muchas veces los que tratan de ayudar se sienten heridos por las reacciones de las personas que están pasando por el dolor y otras veces se aburren de escuchar las mismas historias todos los días y deciden no volver a visitar a los dolientes por cierto tiempo.
Etapas del luto cuatro y cinco
4. Culpabilidad
En esta cuarta etapa el sentimiento de culpa se hace presente. Es en esta etapa donde el doliente recuerda con resentimiento las actividades que no se hicieron con el ser querido que se murió y se siente culpable. La persona se centra en el pasado y se siente culpable por discusiones tenidas con el que ya no está y también se siente culpable por no haber podido evitar que sus ser querido hubiera muerto. En esta etapa la persona que sufre necesita escuchar a otra persona, amiga, terapista o psicólogo palabras de consuelo que le aseguren que no hay porque sentirse culpable. La persona doliente necesita escuchar, que era designio de Dios, que fue algo que pasó que no se pudo evitar. Aún después de recibir estos consejos la persona puede seguir experimentando sentimiento de culpa. Lo que se debe hacer es escuchar con mucha paciencia y afecto al doliente para ayudarlo a perdonarse a si mismo. El doliente debe auto analizar la situación y entender que todos tenemos un destino y que no fue su culpa que la persona haya fallecido.
5. Soledad
En esta etapa el dolor se hace más profundo. En esta etapa el doliente está completamente conciente que la persona que una vez formó parte de su vida cotidiana ya no está en este mundo. El impacto de la pérdida se torna por fin en una realidad irremediable y un sentimiento de pérdida muy doloroso se apodera del doliente. Esta etapa del luto es muy peligrosa, pues el doliente sufre un gran vacío y busca desesperadamente algo con que llenarlo. Se olvidan por complete las faltas o defectos de la persona que falleció y el doliente idealiza a su ser querido con cualidades celestiales. Al tratar de llenar el vacío el doliente transfiere las cualidades celestiales del que se fué a otro ser querido buscando reemplazar al que se fué y se puede llenar de sentimientos de odio o de despecho contra la persona a la que las cualidades celestiales fueron transferidas. El escapar del dolor reemplazando al ser querido por un vicio o por otro tipo de distracción negativa o el idealizar a otra persona que sustituya al que partió no es una buena idea pues sería buscar una forma de escape al dolor. El dolor se debe sufrir sanamente y enfrentarlo para evitar otro tipo de problemas y conflictos mayores. Es muy importante que los dolientes guarden en sus corazones, mente y memoria al ser querido que se les fue sin tartar de reemplazarlo por nada ni nadie. El doliente debe entender que nada llenará ese vacío más que los recuerdos bonitos que tienen de esa persona. Los que se encuentran alrededor del doliente tiene que cuidar de la persona en esta etapa y con palabras dulces hacerlos ver sus errores sin criticarlos pero haciéndolos entender que ninguna adicción o sustituto se llevará el dolor que sienten sobre la persona que perdieron.